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Es
una comedia sobre la muerte, la cosa tiene guasa.
Copito se muere, y en su agonía quiere hablarnos. Nos
habla de su vida; de la de su guardián; de su compañero
"el pequeño Kong", un gorila negro que le
acompaña desde que entró en el zoo. Y nos habla
de su muerte, de su agonía de su miedo a morir y de
cómo superarlo. Son palabras de un gorila-filósofo
de las que tenemos que aprender nosotros humanos-primates:
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vivid como si fueseis a morir hoy mismo. El que
sabe morir sabe vivir. La muerte es la auténtica libertad
"
Además de filósofo, Copito es un actor, un profesional
como el mismo dice. Una estrella de los animales en cautiverio,
comparable a un Marlon Brando entre los humanos. Y como buen
actor nos hará una demostración de su arte,
de su sentido de la comedia y de la tragedia.
Pero Copito sobre todo es un gorila (Gorilla, gorilla, gorilla
es su nombre biológico). Un sencillo gorila que se
va a morir, como cualquiera de nosotros. Y en su identificación
con nosotros radica su máximo interés y el resorte
que dispara el espectáculo teatral.
En
la tarea de documentación sobre Copito y los gorilas
en general hablaba con Jordi Sabater Pi (descubridor del gorila
blanco), y él me preguntaba:
-
¿Por qué crees que es un símbolo Floquet
de Neu? Es como se llama a Copito en catalán.
- ¿Por ser blanco? Contesté
- Eso es secundario, aunque lo blanco siempre ha tenido ventaja
sobre lo negro en occidente.
- ¿Entonces?
- Es demasiado parecido a un ser humano.
Nuestro
espectáculo humaniza aún más al gorila
blanco y le hace decir sus últimas palabras. A nadie
sorprende que un gorila hable, como si lo llevara haciendo
desde siempre, como si King Kong fuera un pariente lejano
y Copito el típico primo de Barcelona. Quiere decir
que son tan parecidos a nosotros que es como mirarse en un
espejo, donde ves tus miedos, tus carencias, tus soberbias
y tus virtudes. Entonces el zoo se convierte en tu casa.
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